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¿Cuántas medias se te pasaron este mes?

Abasto lee la etiqueta del frigorífico en el muelle, cuenta los días desde la faena y avisa antes del límite. Después sigue cada media hasta el camión, la entrega y la cobranza.

Vaca, cerdo y pollo. Sin cambiar nada de cómo trabajás hoy.

Del frigorífico a la cobranza, cada media deja su rastro

  1. Un operario mira su teléfono frente a las medias colgadas, con el camión al fondo01

    Cámara

    Cada media tiene su edad. Cuando se acerca al límite, el sistema avisa antes de que se pase.

  2. Un romaneo sobre la mesada de acero, fotografiado con un teléfono02

    Papel

    El romaneo se lee de una foto. Kilos, tropa y fecha de faena quedan cargados sin escribir nada.

  3. Un repartidor entra la carne en un carro por la puerta del comercio03

    Reparto

    Lo que sube al camión queda a nombre del repartidor. Si falta una media, se sabe cuál y desde cuándo.

  4. Dos personas en el mostrador de una carnicería, una con el teléfono en la mano04

    Entrega

    Queda registrado quién entregó, qué y a quién. Si el cliente está atrasado, el repartidor lo ve antes de bajar la carne.

Lo que hoy se sabe tarde, se sabe a tiempo

El dueño de un abasto mira su tablet en la oficina, con el galpón detrás

Cada media tiene nombre

Se lee la etiqueta del frigorífico una sola vez, en el muelle. Desde ese momento el sistema sabe de qué tropa es, cuántos kilos declara la etiqueta y dónde está: colgada, arriba de un camión o entregada.

La antigüedad se cuenta desde la faena

La fecha sale del romaneo, no del día en que la media entró al depósito. Vos ponés el límite de días y el tablero muestra en verde, amarillo y rojo lo que hay colgado.

El aviso llega antes, no después

Cada mañana, las medias que se acercan al límite aparecen arriba de todo, con su garrón y su cámara, mientras todavía se pueden vender.

Un motor que lee los papeles del rubro

Romaneos, remitos cárnicos, permisos de tránsito de SENASA, etiquetas de distintos frigoríficos. Cada formato se aprende una vez y queda para todos los abastos que usan el sistema. Cuando aparece uno nuevo, el motor propone cómo leerlo, la oficina confirma, y no hace falta volver a explicarlo.

La cuenta corriente se mueve sola

Cada entrega se descuenta sola de la cuenta corriente. El cobrador ve cuánto debe cada cliente, hoy.

Si un cliente pasó su plazo, el semáforo frena al repartidor antes de bajar la media, y el dueño autoriza desde el teléfono. El cobrador carga la cobranza, la oficina la aprueba, y la deuda baja.

El tablero contesta cada mañana: qué hay colgado, qué se vendió, quién debe y qué está por pasarse.

Lo que hay atrás

Alegoría no arma pantallas: entrena motores. Abasto aprende cómo imprime cada frigorífico, lee etiquetas y papeles que nunca vio, y decide cuándo avisar y cuándo quedarse callado. Con cada abasto que se suma, el motor aprende más y lee mejor.

  • Se paga por uso: cuando el abasto lo usa, no antes.
  • Nada se borra: cada movimiento queda registrado, y los datos son del abasto.
  • Cada abasto ve solo lo suyo, y lo que el motor aprende de un formato lo aprovechan todos.

Con la misma forma de trabajar entrenamos otro motor: atiende por WhatsApp a clínicas y consultorios, sabe qué contestar y cuándo pasarle la conversación a una persona.

Qué es Abasto y para quién es

¿Qué es Abasto?
Es software de gestión para abastos de carne. Lee la etiqueta del frigorífico en el muelle, cuenta los días de cada media desde la faena y avisa antes del límite. Después sigue cada media hasta el camión, la entrega y la cobranza, y lleva la cuenta corriente de cada comercio. Lo hace Alegoría S.A.S., en Argentina.
¿Para quién es?
Para el abasto que compra medias reses, cerdo o pollo a frigoríficos y los reparte a carnicerías y comercios. El dueño mira el tablero; la oficina carga precios, aprueba cobranzas y arma el reparto; el muelle recibe con una tablet; el repartidor entrega y cobra desde el teléfono.
¿Qué papeles lee?
Romaneos, remitos cárnicos, permisos de tránsito de SENASA y etiquetas de distintos frigoríficos, desde una foto del papel o con un lector de códigos. Cada formato se aprende una vez y queda para todos los abastos que usan el sistema.
¿Cómo se paga?
Por uso: cuando el abasto lo usa, no antes.
¿Cómo lo pruebo con mis papeles?
Mandanos por WhatsApp una foto de tu romaneo y te mostramos cómo lo lee.

¿Querés verlo con tus propios papeles?

Mandanos una foto de tu romaneo y te mostramos cómo lo lee.